Las dudas de una mamá primeriza

septiembre 7, 2017 - 4 minutes read

Ser mamá es vivir en la duda eterna. De hecho, desde el embarazo nos empiezan a surgir miles de preguntas. Una de las principales, sin duda, es: “¿cómo lo voy a cuidar?”.

Esta simple pregunta es mucho más profunda de lo que parece a primera vista, pues involucra emociones, cuidados físicos y toda la logística que implica tener un bebito a cargo.

Cuando el bebé todavía está en nuestra barriga resulta imposible dejar de pensar cosas como “¿sabré reconocer su llanto de cuando tiene hambre o de cuando le duele algo?”. “¿Y si se me cae al agua cuando lo bañe?”. “¿Cómo se pone un pañal?”.

Éstas y muchas otras preguntas rondan por nuestra cabeza conforme avanza el embarazo, pero la cosa se pone aún peor cuando nos enfrentamos a la realidad cara a cara: cuando ya tenemos a la criatura berreando después de haber estado en la teta un buen rato. O cuando son las dos de la mañana y no hallamos el motivo del llanto inconsolable, después de haber cambiado pañal, haberle dado de comer, arrullarlo  y darle nuevamente de comer.

Por lo general, a los pocos días de estar en casa con nuestro bebé, comenzamos a convencernos de que algo estamos haciendo mal, pues no cabe en nuestra cabeza la posibilidad de que sea normal que un bebé llore tanto, o que quiera de comer cada hora, o que prefiera los brazos calientitos y el bamboleo de su mamá a la cama solitaria y fría.

Les tengo noticias señoras: no están haciendo nada mal. Los bebés lloran, y algunos lloran mucho. Para algunos, también, resulta insoportable separarse de su madre o de su padre; apenas los perciben lejos y… ¿qué creen? Lloran. También hay bebés que piden teta cada hora y media, cada hora o cada 45 minutos.

Es importante que sepan que sus bebés no siempre lloran por hambre, o porque ustedes estén haciendo algo mal, el llanto de los bebés es el único lenguaje que tienen para expresar sus necesidades y esas necesidades también pueden ser emocionales, o sea, no le gusta estar solo, tiene frío o está desesperado porque no se puede dormir. Incluso la necesidad de succionar no siempre es por hambre, es simplemente que la succión calma su ansiedad; por eso apenas los pegan a la teta se quedan dormidos. ¿Que eso suena a chupón? Sí, así es.

Es básico tener claro que un recién nacido es eso, no es una persona madura… vamos, ni siquiera es un niño que habla y puede expresar lo que siente o lo que necesita. Un bebito nos necesita al 100% las 24 horas al día.

Es normal tener dudas, está bien sentir que quizá algo no estamos haciendo correctamente, pero eso es porque son cosas que nunca habíamos hecho. En estos casos se vale preguntar, llamar a quienes nos puedan aclarar las dudas y, sobre todo, darnos tranquilidad; eso es lo que más necesita una mamá con un bebé que acaba de quitarle la envoltura: seguridad en su rol de madre.

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